• Isaac Román

¿Se pueden despertar los sueños dormidos?

Una economía golpeada. Un mundo atemorizado. Una población decepcionada. Todo ello no es más que los féretros que cubren la verdad:

La realidad quebró nuestros sueños.

Hicimos planes que no salieron y jugamos a la ruleta de la vida pero salvo un diez por ciento de la población mundial que ganó con la crisis, el noventa por ciento perdió algo. En el peor de los casos perdimos un ser querido, pero también perdimos la salud y junto a ella la confianza de acercarnos a nuestros amigos, conocidos y compañeros.



También perdimos planes, aplazamos metas y cambiamos decisiones. La vida no será la misma a partir de ahora.


Pero el panorama no tiene por qué ser sombrío.


Este valle de sueños rotos puede convertirse en el valle de la transformación. Tal vez en los últimos meses las cosas no hayan salido como pensabas, pero estás frente a la oportunidad de comenzar diferente. De retomar tus ideas a sabiendas de que no podrás llevarlas a cabo tal como las tenías pensadas porque no debes…porque es hora de actualizarlas.


Todos, con lo mucho o poco que tengamos, tenemos que retomar nuestros sueños. Nuestros sueños realmente nunca mueren, tan solo duermen. Incluso a veces sobreviven al soñador porque se materializan en algún descendiente o seguidor que decidió cumplirlo. Mientras vivas tus sueños están contigo, solo debes despertarlos.


Despertar los sueños no es un mero capricho, es una necesidad para el mundo. Dios puso los sueños en los hombres para que cambiaran al mundo. Por eso debes despertarlos. No fueron puestos en ti para tu egoísmo sino para que influyeran en el momento histórico en que vives.


Reactivar nuestros sueños reactivará la economía, creará nuevas oportunidades, incentivará nuevas alianzas, mejorará nuestro ánimo, revivirá nuestras esperanzas. Pero ¿cómo revivimos nuestros sueños? ¿Hay alguna manera de despertarlos? Quiero darte algunas herramientas:


1. Recuerda tu linaje.

El instinto soñador es propio del ser humano. No se trata de tu apellido o tu herencia financiera sino de tu linaje, de tu diseño de creación. Fuiste creado con la capacidad para soñar, por lo tanto es natural que lo hagas. Si antes lo hiciste lo puedes hacer una vez más. Si escuchas alguna voz que te dice que no puedes hacerlo, contéstale que esa es parte de tu naturaleza, es inevitable para ti soñar.


2. Reinventa tus sueños.

Lo que soñaste antes seguramente no podrás conseguirlo de la misma forma en que lo tenías pensado. Entre más tiempo hayan estado dormidos tus sueños, más variables habrá que considerar. El mundo está cambiando mucho y a altas velocidades, por eso debes reinventarte; piensa en lo que soñaste y atrévete a reformularlo, a darle una aplicación novedosa y funcional con el mundo actual.


3. Encuentra el punto óptimo.

El punto óptimo es ese en el que sientes que tu sueño encaja con la realidad o que es una respuesta a una necesidad que te rodea. Ya sea que sueñes con un negocio o con un proyecto personal, llevar un sueño a la realidad es materializar un intangible; por eso debes pensar cómo materializarlo sin que muera en el proceso.

Para encontrar tu punto óptimo considera tres cosas:


· primero aquello que has identificado como una necesidad en el mundo, algo que conmueve tu corazón y con lo que te identificas;

· segundo piensa en tus capacidades, talentos y recursos, esto es con lo que cuentas para responder a esa necesidad;

· lo tercero que debes pensar es en tu sueño y en cómo ese sueño (proyecto, negocio, acción, etc.) puede unir los puntos 1 y 2.


Ya ves que el punto óptimo para desarrollar un sueño no se encuentra en un deseo egoísta sino en satisfacer la necesidad de otros. Así podemos llevar los sueños a la realidad, dejando de buscar la sola satisfacción propia y procurando una satisfacción colectiva.


4. Ponle fecha a tu sueño.

Sin duda este paso es determinante para que los sueños se realicen. Se trata de establecer los pasos (también llamados metas) para conseguir los sueños. Las metas solo se consiguen cuando les ponemos fecha, no hacerlo es arriesgarse a no cumplirlas. Necesitas comprometerte con cada fecha asignada para que tu sueño se materialice.


5. Enfócate.

El enfoque es necesario para enfrentar los distractores y los asesinos de sueños. Muchas personas a tu alrededor no entenderán tus sacrificios; no los culpes, no tienen nada contra ti, tan solo no están viviendo tu sueño y por lo tanto no pueden entenderlo (aunque se los expliques). A pesar de los comentarios (y a veces burlas) mantente enfocado, concentrando tus energías, recursos y tiempo en el desarrollo de tus sueños. Con el tiempo, si perseveras, verás materializado aquello que ya está en tu mente.


Vuelve a soñar. A soñar despierto. Volver a soñar es volver a creer. Solo sueña quien tiene esperanza, quien se considera capaz, quien sabe que puede. Por eso anímate a retomar sueños dormidos, a materializar lo que imaginaste. Recuerda que Dios te creó con un propósito y tus sueños pueden ser el desarrollo de ese propósito, así, mientras materializas tus sueños, cumples el propósito por el cual existes. Que ese valle de sueños quebrados se convierta en el valle de los sueños…los sueños que están por realizarse, los sueños que cambiarán el mundo.

12 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo